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Resultados conferencia evento ITCA 12_06_2008
La medición de las iniciativas de formación supone desafíos para actores que por la naturaleza de su profesión, no están habituados al lenguaje ni las herramientas de medición financiera, sin embargo, el dominio de estos instrumentos constituye un elemento clave para el éxito de sus proyectos y mejora su actuación en sus organizaciones.
Scozzafava comenzó por identificar cuáles son los principales obstáculos y dificultades a la hora de construir indicadores y establecer los criterios de medición para un programa o iniciativa de formación. Una de estas dificultades se desprende de la necesidad de obtener datos seguros. “Hay que tener en cuenta que los efectos del entrenamiento son incrementales; la ejecución de un plan de formación es acompañada, en general, con otras acciones que modifican simultáneamente el escenario; y la cantidad de beneficios que se generen como la probabilidad de percibirlos pueden ser inciertos al momento de construir los indicadores,” aconseja.
El otro aspecto que entraña dificultades, según el Consultor, es la necesidad de probar relaciones causa-efecto sólidas, por ejemplo: ¿cómo probar, a partir de una iniciativa de formación, la entrada de efectivo o la generación de valor financiero asociado? Los efectos son resultado de múltiples causas y la distancia entre los procesos de negocio suele ser suficientemente extensa como para que se pierda fácilmente de vista el origen.
En respuesta a estos interrogantes, Scozzafava señaló algunas direcciones para responderlos. En primer lugar orientó a la audiencia en la identificación de las fuentes de información financiera disponibles en toda organización: la contabilidad financiera, las estadísticas del negocio, las mediciones de clima organizacional, las evaluaciones de desempeño, los indicadores de gestión (BSC) las recopilaciones con fines específicos a través de encuestas, grupos focales, etc., la medición de las actividades de formación o entrenamiento. “Todas estas son fuentes de datos relevantes, de acuerdo a los objetivos que nos propongamos e indicadores que busquemos construir”, advierte.
Por otro lado, es importante analizar el grado de alineación del programa o la iniciativa de capacitación con el negocio. En este sentido, deberá observarse si el programa de formación se desprende de la planificación estratégica de RRHH y si ésta, a su vez, responde a la planificación estratégica del negocio y la misión de la organización.
A la hora de justificar el impacto de la formación en las finanzas de la organización, es necesario hablar en un lenguaje apropiado: el lenguaje de las finanzas. En sus propios términos “es necesario estimar los acontecimientos futuros derivados de la inversión propuesta, por ejemplo: qué niveles de desempeño se esperan, o en qué monto se reducirán los desperdicios o gastos…”, señala el consultor.
Y estos objetivos deberán redundar, a los ojos del sector financiero de la organización, en un incremento en los ingresos, una reducción concreta de los costos, reducción en la variabilidad de los procesos o una inversión menor en activos fijos, entre otros posibles resultados.
La justificación del valor financiero quedará comprendida por la determinación de los plazos, los montos de inversión y la descripción y grado de certeza de los beneficios; el establecimiento de un rango de ocurrencia y un posible margen de error; la diferenciación de costos fijos y variables; la identificación de los flujos de caja incrementales.
Scozzafava en su ponencia orientó acerca de los métodos e instrumentos financieros que serán de amplia utilidad para los responsables de planificar y vender internamente las iniciativas de formación. No obstante ello, las advertencias finales fueron altamente valoradas por la audiencia de la conferencia: A la hora de establecer indicadores e intentar realizar mediciones financieras de un plan de formación, el consultor advirtió que se tuviera en cuenta el grado de importancia de los proyectos… estará más justificado un análisis exhaustivo cuando el proyecto impacte más directamente en la estrategia de la empresa. Asimismo, resultarán de mayor impacto los proyectos que influyan en elementos de la empresa que muestren una variabilidad considerable, es decir, aquellos elementos cuyas pequeñas variaciones influyen de manera importante en los resultados o en los niveles de rendimiento general. Finalmente, recomendó centrarse en un asunto, problema o decisión clave de mucho interés o importancia para la dirección de la empresa.